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lunes, 27 de febrero de 2023

Vivir es equivocarse

 A veces miro el pasado y solo veo mis errores.


Da igual cuanto haya hecho bien, solo puedo ver lo que podría haber hecho mejor. Solo puedo recordar cuando repetí un mismo error. Solo puedo pensar que me volveré a equivocar y añadiré más dolor a la lista de fracasos.


Sé que no sirve para nada regocijarse en los errores. Mirar y aprender es útil, pero a partir de ahí hay que dejarlos marchar. 

Pero me siguen paralizando.


Estoy trabajando para hacer cosas, importando más el hacerlas que el resultado final. Tratando de evitar grandes errores simplemente tratando de ir paso a paso.

También intento aprender a perdonarme. Y a perdonar a los demás.


A mirar los aciertos, a darles más peso, porque es mucho más fácil equivocarse y hacer las cosas mal que hacerlas bien.


Y a recordar que los errores siempre tienen al menos una consecuencia positiva: si no sé aprender, al menos me mantendré (un poco) más humilde. Todo error me da un poco más de capacidad de mirar a los demás y entenderles, preguntarme ante lo que hayan hecho "¿qué les ha podido llevar a hacer esto?".


No habrá perfección, habrá culpa, pero también habrá aprendizaje si se ponen las cosas en perspectiva. Si se recuerda que todo forma parte de la vida. Que nuestra forma de pensar y percibir las cosas está mediada por nuestro entorno, nuestras vivencias y otras cosas que no podemos controlar.


Es más fácil perdonarse si recuerdas la confusión de la vida, si recuerdas todas las fuerzas que empujan, si asumes la imperfección y la abrazas. 

Es más fácil si, cuando hayas descansado un poco, vuelves a caminar como puedas.


Porque evitar a toda costa el error, es un error en sí mismo.


Si tú te equivocas,

intentaré mirarte desde mi error

abrazar tu dolor

compartir el peso

de ser imperfectos

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lunes, 1 de junio de 2020

(In)Mundo

A veces me cuesta vivir en este mundo.

Me cuesta levantarme y saber que tantos no lo hacen, o lo hacen para sufrir.
Me cuesta saber que hay maldad en el mundo y que está en todas partes. Que incluso yo soy susceptible a la maldad.

Me cuesta entenderlo todo. Bueno, no es que me cueste, es que no lo entiendo.

Soy parte de este mundo y el mundo es parte de mi, ¿cómo no sentir tristeza pensando en el sufrimiento ajeno? En esas vidas que no merecen la pena porque son dolor y no hay forma de volver atrás.

Deseo comprender al resto, lo difícil que es ser en sus cuerpos. Quiero ser mejor persona. Pero no sé.
Tengo todo por mejorar. Todo.

Y aún así, es posible que mejorar no signifique nada, que la gotita que puedo aportar no signifique absolutamente nada y las cosas sean iguales o peores.

Claro que quiero cambiar el mundo. Pero me siento inútil.

Ojalá ser increíble y poder hacer algo bueno por el mundo.

Espero no rendirme jamás, no abandonar, no hartarme.
Espero dar todo lo que sea capaz de dar.

O no ser yo quien lo cambie, pero que el mundo cambie.

No necesito ser yo.

Sólo quiero un mundo mejor.
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miércoles, 17 de abril de 2019

El cambio

Cambiar es difícil. 

Los cambios conllevan un duelo. Incluso, los que son a mejor, pues en cada cambio, hay algo que dejamos atrás, algo a lo que nos hemos acostumbrado. Y las personas somos muy dadas a mantener nuestras costumbres. "El mejor predictor de la conducta futura, es la conducta pasada"

Nos sentimos cómodos en nuestras costumbres porque ya conocemos el resultado, pero no sabemos lo que sucederá si cambiamos. Creemos que el puzzle encaja a la perfección.

Y es que por mucho que nos digan que va a ser mejor, nos cuesta visualizarlo. ¿Cómo encajará esta nueva pieza?

Al final somos ambivalentes, contradictorios, ¿y tal vez hipócritas?

Decimos que queremos cambiar y repetimos las mismas malas costumbres que ya sabemos como acaban, que ya sabemos que no acaban bien.

No sé si hipócritas, yo diría imperfectos, temerosos ante la incertidumbre, llenos de falta de confianza, de dudas, con una mochila más o menos cargada de fracasos, y cansados, muy cansados. ¿Cuánto más habrá que cambiar?

Pero, aunque las cosas no vayan al ritmo deseado, aunque cueste, aunque sea difícil, desistir es perder.


Tal vez nos quede mucho camino por delante, ¿quieres que vayamos despacito?
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miércoles, 25 de octubre de 2017

Imperfecta

Mírame.
Quiero que me veas tal y como soy.

Sí, estoy asustada por lo que puedas ver. Es posible que no te guste.
Estoy lejos de la perfección.
Tengo mil defectos. He cometido errores.
Y me han hecho daño. Pero eso ya lo sabes.

¿Sabes? No siempre me gusto. Y a veces olvido que quiero que me veas a mi y me pongo una máscara.

Pero realmente quiero mostrarme a ti tal y como soy.
Porque soy imperfecta, sí, pero albergo cosas bellas en mi interior.

Sueños, deseos, esperanzas.
Y amor.

Puedo compartirlos contigo, si quieres.

¿Lo entenderás?

 Entra en mi mundo.
Pon los pies en mi tierra
y mira mis estrellas.
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viernes, 8 de septiembre de 2017

Mi monstruo

Debajo de mi cama vive un monstruo.
Es muy ruidoso y le gusta jugar conmigo, no me deja dormir por las noches, pero de día no se queda tranquilo tampoco.
Me suele acompañar a todas partes, aunque es tímido y se esconde cuando estoy con gente.

Es más bien pequeñito, pero pesa mucho y le gusta subirse a mi hombro a desequilibrarme y susurrarme cosas.
Yo intento quitármelo de encima, pero se engancha en mi pelo y, aunque logre quitármelo, es muy persistente y vuelve a subirse en cuanto me descuido.

Le gusta hurgar en las heridas y canturrear en bucle. Detesta la tranquilidad y no entiende el significado de la palabra paz. Sólo quiere divertirse a mi costa.

A veces logro ignorarlo, pero siempre se inventa una nueva forma de desquiciarme. 
Sabe muy bien dónde duele, pero también conoce muy bien lo que me gusta y sabe perfectamente cómo convencerme de que haga lo que él quiere.

Porque, aunque sea un monstruo, tiene mucho encanto y es muy inteligente e ingenioso.
Pero a mi no me engaña. Es perturbador y su única intención es absorber mi energía.

Hay veces que me gana por agotamiento y simplemente le dejo ahí. Y entonces lo único que puedo hacer es coger fuerzas, quitármelo de encima y esperar a que un día aprenda la lección y se canse de jugar conmigo.



Otro día, otra lucha.
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miércoles, 30 de agosto de 2017

Belleza

"¡Qué guapa eres! ¡Preciosa!"

¿Por qué ser guapo es un cumplido?

Ser guapo no es mérito de nadie. Es tu genética, no la elegiste. Incluso aunque te hayas esculpido un cuerpo a base de dietas y ejercicio, hay una parte correspondiente a la genética que no es mérito tuyo (aún así, me refiero sobre todo a las caras bonitas).

Es lógico que apreciemos el atractivo de los demás, porque estamos predispuestos a ello, pero, ¿realmente es algo que felicitarle a alguien?

"Felicidades, tus padres eligieron una pareja atractiva de la que salió una buena mezcla genética"

Suena absurdo. Pero más importante aún, ¿es bueno para nosotros?
Si la belleza es algo que de primeras uno no elige, pero es tan importante para los demás, al final sólo nos quedaría intentar acabar con nuestros defectos. Y es complicado, caro y probablemente insuficiente porque siempre va ha haber otro defecto más a corregir.

Es bien sabido que la gente que se obsesiona con su belleza nunca tiene suficiente.

Para más inri, existe el llamado "Efecto halo" por el que presuponemos mejores cualidades a la gente guapa sólo por el hecho de serlo y por lo tanto a menudo la tratamos mejor.

¿A caso podemos no fijarnos en la belleza de los demás?
Yo creo que no.

Entre que estamos predispuestos y la sociedad no hace más que hacer hincapié en ello, es realmente complicado.
Pero hay algo que sí que podemos hacer: Mirar más allá. Ser conscientes.

Nadie tiene la culpa de no ser guapo. Ni tampoco la responsabilidad de serlo.

Somos mucho más que eso.


No quiero que me miren, quiero que me vean.
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lunes, 31 de julio de 2017

Seize the day vol. II

El mundo seguirá cuando no estemos.
El mundo seguirá cuando nos vayamos.
El mundo seguirá aunque nos quedemos.
Así que no esperemos, vivamos.

Las horas pasarán aunque no las contemos.
Los trenes saldrán aunque no los cojamos.
El ruido sonará aunque nos callemos.
Así que no escapemos, sintamos.

El Sol saldrá aunque no nos despertemos
El agua correrá aunque la retengamos
Los actos serán aunque los olvidemos
Así que recuérdalo, aquí estamos.



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martes, 20 de junio de 2017

El fracaso

Por mucho que algunos se empeñen en decir lo contrario, hay personas que fracasan más a menudo que otras.

Algunas personas están acostumbradas a que las cosas salgan bien. 
Tan acostumbradas están a que las cosas salgan bien, que de hecho creen que van a salir bien, y cuando algo sale mal, les duele, pero no dejan una marca indeleble en ellas.

Pero para aquellos que están acostumbrados a lidiar con el fracaso continuo no es así. 

No se sorprenden, ya se lo esperaban. Podría parecer que les da igual, pero no es eso. Es simplemente que si se desmoronaran cada vez que fracasan nunca estarían contentos, nunca tendrían un momento de paz ...nuestro cuerpo nos defiende como puede...
Pero a quienes acostumbran a fallar, a diferencia de aquellos cuyos fracasos son méramente anecdóticos, sí que tienen una marca. Una marca indeleble.

Gota a gota, el agua desgasta la roca.

Esta marca está en forma de etiqueta. FRACASADO.
Te lo dicen los demás, te lo dan a entender, y al final, tú mismo lo acabas creyendo también.

Sí, se puede vivir con esa etiqueta, nuestros cuerpos aguantan como pueden e inventan formas de sobrellevarlo.

Hay quienes no aceptan lo que sienten y fingen que todo está bien.
Hay quienes lo intentan, a veces con esperanza, otras con escepticismo.
Hay quienes se rinden y simplemente, se dejan llevar no les culpo.

Pero todos ellos tienen una cosa en común: una mochila muy pesada y un largo y duro camino por delante.


Y tú puedes ayudar.

Procura no poner más obstáculos delante.
No destruyas a quien ya está magullado. Empatiza.

Nadie falla porque quiera hacerlo, sino porque no sabe o no puede.

Ten paciencia, los cambios no se producen en un día.
Aparta cuando no puedas aportar.



Y sobre todo, no le digas nunca a alguien que no lo está intentando lo suficiente porque tú no tienes ni idea de cuanto lo está intentando, ni de cuantos recursos dispone.
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lunes, 15 de mayo de 2017

El poema de los carroñeros

No importa que te griten
o que susurren a tus espaldas.
No dejes que te toquen sus palabras.

Que te miren por encima
que te ignoren mientras hablas
No te calles. No sucumbas a su trampa.

Si te aprietan, 
te presionan, 
te corroen, 
te apalancan
te hostigan, 
te envenenan, 
te humillan, 
te descartan.

Si te quieren invisible, copia, y de las baratas
y tu eres única, irrepetible, libre y tuya, les desarmas.

Porque al mal entendedor 
no le importan mil palabras.
No preguntan, te atacan, 
no escuchan, se ensañan.

Ellos juzgan sin piedad,
les da igual si así te hieren
ellos creen lo que quieren,
y les da igual si es la verdad.

Empatía ¿para qué?
si su culo es más bonito
y si ven que te ha dolido
te dicen "olvídate".

Pero no, tú no te olvides
que quieren que te rebajes
tú eres más de lo que creen
y algún día lo verán.



Dedicado a todos aquellos Carroñeros que cuando te ven mal, corren a rematarte.
A aquellos a los que les da igual cuánto daño pueden llegar a hacer a alguien y que, aunque vean que son dañinos, no quieren cambiar.
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jueves, 20 de abril de 2017

Marchito

-Es extraño.
+¿Qué es extraño? 
-Haber amado.

El amor en pasado es extraño.

Porque está acabado, pero nunca extinto.
El amor en pasado duele al roce.

Se queda atascado en un limbo entre el recuerdo y el olvido. Cómo si tu memoria no fuese del todo capaz de soltarlo. Pero tampoco lo quiere en presente.

Y es que ves a quien tanto te importaba y ya no es nada. 
Genera una especie de incomodidad; por un lado todo se acabó y lo sabes, pero por otra parte, echas de menos sentir algo. Ahora es una persona totalmente desconocida, pero una vez no fue así y no sabes con cual de las dos quedarte.

¿Cuánto queda del tú que conocí? 

Los sueños te traicionan y te hacen recordar lo que sentías en el pasado. Y aunque flaquees y al final decidas que te importa, tampoco eres realmente capaz de volver a tener a esa persona en tu vida, porque aunque es cierto el dicho de "Dónde hubo fuego, cenizas quedan" también es cierto que las cenizas ya nunca más volverán a arder como antes de ser consumidas.

Tú quieres que te importe, o que deje de hacerlo por completo, pero que no sea a medias.

Por favor, a medias no.

Pero da igual. No te esforzarás en olvidar. Ni en recordar.
Cuando oigas su nombre no podrás evitar poner la oreja.
Cuando le veas por la calle habrá un breve instante en el que pensarás en lo bonito que era todo antes, pero lo olvidarás en cuestión de segundos.
Cuando eches de menos todo prometerás volver a hablar, mantener el contacto, pero tal vez ni te atrevas a dirigir palabra.
Cuando parezca que lo has olvidado del todo, resurgirá su nombre en tu cabeza y volverás a hacerte la misma pregunta: ¿Por qué?

Y seguirá en el limbo.
Como una flor que ya no es flor.
Marchito.


Siempre habrá un rincón de soledad en mi que te pertenezca.



Dedicado a M, a H, a S y en general, a todas las personas que creí que serían siempre alguien importante en mi vida y se quedaron en un simple alguien.
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viernes, 13 de enero de 2017

Seize the day

Podría ser mañana, en una semana. O dentro de uno, diez, cincuenta años.
Ahora mismo, incluso.

Tú no lo controlas.

Podría ser mientras duermes y no darte cuenta, o ser totalmente consciente de ello.
Podría ser de millones de formas. Quizás duela, tal vez no.

Si lo miras desde fuera, no es para tanto. Eres uno entre millones.
Una mota más de polvo estelar.

Con suerte, lo notarán unos pocos, y el mundo seguirá avanzando, imperturbable.

Puede que haya algo después. O puede que no.
Seguro que tienes tu teoría, sí, pero no lo sabes con certeza.

Después de todo, ¿qué sabes con certeza?

¿Existirá algo que sea para siempre?
Las cosas que tenemos gradualmente desaparecen.
El pasado está borroso, el futuro es incierto.

Aunque llegue mañana, tú ya no serás el mismo tú de hoy.

Y entonces, ¿qué nos queda?
¿Hay algo que nos pertenezca?

Lo hay. Hay una cosa que nos pertenece.

Este momento.

Todo lo que tenemos, todo lo que somos ahora mismo. Lo que pensamos, lo que hacemos, lo que sentimos.
Hoy nos pertenecemos.



Este momento es nuestro.
Para siempre.
Infinito.

Aunque mañana tú no seas tú, y yo no sea yo, 
ahora somos nosotros, y este es nuestro momento.



Aprovecha el día 
o muere arrepintiéndote del tiempo perdido.
Me siento vacío y frío sin ti aquí, 
demasiada gente por la que sufrir.


Veo mi visión quemándose, 
siento que mis recuerdos se desvanecen con el tiempo.
Pero soy demasiado joven para preocuparme.
Estas calles que transitamos,
sufrirán nuestro mismo pasado perdido.


Te encontré aquí, que por favor quédate un rato,
puedo seguir adelante contigo alrededor. 
Te entrego mi vida mortal, pero, ¿será para siempre? 
Yo haría cualquier cosa por una sonrisa, 
sosteniéndote hasta que el tiempo acabe.
Los dos sabemos que llegará el día, 
pero no quiero dejarte.


Veo mi visión quemándose, 
siento que mis recuerdos se desvanecen con el tiempo.
Pero soy demasiado joven para preocuparme.
Una melodía, un recuerdo, 
o simplemente una imagen.

Aprovecha el día 
o muere arrepintiéndote del tiempo perdido.
Me siento vacío y frío sin ti aquí, 
demasiada gente por la que sufrir.

Las vidas de los recién nacidos 
nos sustituirán a todos nosotros, 
el cambio de esta fábula en la que vivimos .
Ya no seremos necesarios aquí,
así que ¿a dónde deberíamos ir? 

¿Va a emprender un viaje esta noche,
me siguen allá de las paredes 
de la muerte? 
Pero, muchacha, ¿qué pasa si no hay vida eterna? 

Veo mi visión quemándose, 
siento que mis recuerdos se desvanecen con el tiempo.
Pero soy demasiado joven para preocuparme.
Una melodía, un recuerdo, 
o simplemente una imagen.

Aprovecha el día 
o muere arrepintiéndote del tiempo perdido.
Me siento vacío y frío sin ti aquí, 
demasiada gente por la que sufrir.
Senderos en la vida, 
las cuestiones de nuestra existencia aquí, 
no quiero morir solo sin ti aquí. 
Por favor, dime que lo que tenemos es real,

Así que, ¿qué pasa si no te tengo, 
o beso tus labios otra vez? 
No quiero dejarte nunca a ti
ni dejar de ver nuestros recuerdos. 
Te suplico que no me dejes.

Aprovecha el día 
o muere arrepintiéndote del tiempo perdido.
Me siento vacío y frío sin ti aquí, 
demasiada gente por la que sufrir.
Senderos en la vida, 
las cuestiones de nuestra existencia aquí, 
no quiero morir solo sin ti aquí. 
Por favor, dime que lo que tenemos es real,

Silencio. Me perdiste, no hay oportunidad para un día más.
Estoy aquí solo.
Alejándome de ti, sin oportunidad de volver a casa.





PD: sí, he traducido la canción entera como yo la entiendo.
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jueves, 6 de octubre de 2016

Me echaba de menos

Sí, hace tiempo que no escribo.

Tenía eso que llaman habitualmente el bloqueo del escritor. Y yo me preguntaba ¿por qué quiero escribir pero no soy capaz?

He estado meses dejando páginas en blanco o dejando a media textos que no me inspiraban nada. Muchos temas de los que quería hablar, pero una incapacidad absoluta para expresarlos.
O directamente ni lo intentaba.
Y después de mucha frustración, aquí estoy, y ahora entiendo que no era un simple bloqueo del escritor. Mi bloqueo era total o, en otras palabras, yo no estaba siendo yo.

Estaba apática. Estaba aislada. Estaba metida en mi burbuja.
Y tensa, muy tensa.
Cuando te pasa esto no ves la razón (a veces porque no quieres verla) y niegas que haya tal crisis, pero ahí está la crisis e invade todo tu cuerpo.

Es como un ligero pitido en los oídos que decides ignorar, pero persiste y va desquiciándote poco a poco casi sin que te des cuenta.

Hasta que decides dejar de ignorar el problema. Y cuando lo haces, la presión que tienes en el pecho, poco a poco va desapareciendo y el pitido se convierte en una voz, una voz que te dice algo que debes escuchar.


Y de nuevo, eres tú.


Y hasta que no me miré al espejo, 
no me di cuenta de todo lo que me había echado de menos.
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jueves, 12 de noviembre de 2015

¿Estrella Polar o Estrella Fugaz?

Hay momentos grandes y otros pequeñitos.
Pueden ser inolvidables o tal vez efímeros

Días de lágrimas, de Sol, monotonía, ilusión...

Emociones

A veces el dolor nos supera. O la euforia se apodera de nuestro ser. Tal vez la ira nos corroa.

Sin embargo, otras veces parece que faltan sentimientos, nos sentimos algo vacíos.

Y me pregunto, ¿por qué sentimos cómo sentimos? ¿es mejor sentir más o ser impermeable?

¿Intensidad o duración?

Quizás de igual, total, no elegimos lo que sentimos.

Aún así podemos elegir quedarnos cerca de la calma o de la tormenta.
Pero, ¿qué es mejor, reír fuerte para después romper en llanto o estar simplemente contento?

Para mi, no hay una sola respuesta, quizás debamos decidir según la situación, según que estemos dispuestos a aguantar, pero siempre con los ojos abiertos.


¿Qué sientes ahora?
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martes, 13 de octubre de 2015

Diferente

Es un hecho. Está de moda ser "diferente"

¿Por qué lo digo entre comillas?

Porque el "diferente" que está de moda ahora es muy relativo.

Está de moda la ropa estrafalaria. La música ecléctica. Parecer culto. Interesante.
En definitiva, está de moda aparentar ser diferente.

Oye, ¿y aparentar ser diferente no te hace diferente?
Quizás en cierto sentido sí. Es atrevido, puede meterte en algún lío, pero después de todo, es una moda y está más o menos aceptado entre la gente (depende de en que ambientes te muevas)

Pero, aunque sea un progreso frente al pasado, el "diferente" de ahora también es conformista, vago y trae mucha desidia consigo, pues a este "diferente" solo le importan las apariencias. A este "diferente" no le apetece pensar, ir más allá. Es la excusa de los que son iguales para creer que son originales, únicos y especiales.

Este "diferente" no reflexiona. Hace lo que otros hicieron antes y piensa igual, sólo que con unas pocas mejoras aceptadas socialmente, cómo no
Este "diferente" no es capaz de entrar en polémica y tampoco le interesa
Defiende una línea de pensamiento clara y fácil de definir, y no se sale de ella no vaya a ser que no pertenezca a un grupo
O a veces directamente, demuestra con orgullo su ignorancia y su falta de intención de aprender.

Y no se da cuenta. Está convencido de que es diferente porque parece diferente.

Pero, ¿qué es diferente?

Mi teoría es que tú, en un inicio, ya eres diferente a todos los demás. Eres único.
Pero la sociedad interviene y te ahoga, haciendo que pienses que tu forma de ser es incorrecta. Haciendo que pienses que estarías mejor siendo diferente. Y al buscar ser diferente, caes en la incoherencia y acabas volviéndote igual que los demás, quizás no por fuera, sino por dentro. Acabas por no ser tú mismo.

Y ahí es donde pierdes tu autenticidad. Entonces es cuando te vuelves uno más del montón.


Y si crees que no tengo razón, piensa en las personas más increíbles que conozcas, en las más diferentes. Hay una cosa que las define a todas, una frase "son muy suyos" "muy ellos mismos"


Sé tú mismo, nadie se lo espera
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martes, 1 de septiembre de 2015

El efecto mariposa

¿Habéis oído hablar del "Efecto mariposa"?

Este conocido fenómeno dice que el aleteo de una mariposa puede provocar un tsunami al otro lado del mundo.
Según esta teoría, cada pequeño suceso, por irrelevante que parezca, lo cambia todo.

Y en consecuencia, se podría decir que todos estamos conectados ya que la acción de uno nos afecta a todos.



Es complicado porque ¿quién es capaz de predecir la repercusión de cada suceso?

No se puede decir a ciencia cierta, pero eso no excluye nuestra responsabilidad.
Y es que hay cosas que podemos hacer para mejorar el mundo.

¿Qué podría causar tu sonrisa?

¿Cuál sería la repercusión de que le des las gracias al panadero?

¿Levantar la mano en clase podría cambiar tu futuro?

¿Y si le parases los pies a ese abusón?

¿Que pasaría si decidieses darle una oportunidad a eso que siempre quisiste hacer pero se te daba mal?


La mayoría de las acciones que realizarás durante tu vida serán pequeñas acciones, no grandes, así que no las subestimes, que gota a gota se hace el océano y la tristeza y el odio que puedas quitarle a alguien, hará de este mundo un lugar menos hostil.

Y al final, todo lo que haces, volverá a ti en formas que ni siquiera puedes esperar.



Todos somos un efecto mariposa
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domingo, 5 de abril de 2015

Sentir

Sentir es como respirar, no puedes controlarlo.*

Son reacciones químicas que suceden dentro de ti. Tú no las controlas.
Puedes sentir dolor, ira, deseo, cansancio, tristeza, euforia, frío... incluso sentimientos más complejos, Pero no los eliges. No puedes, sencillamente.

Las personas a menudo se avergüenzan de sus sentimientos, de sus deseos, de sus pensamientos. También hay quienes se avergüenzan de avergonzarse de estos.

No tienes la culpa.

*Sentir es como respirar, no puedes elegir no hacerlo sin que eso te haga daño, incluso te mate. Pero puedes tratar de hacerlo a tu manera. 
Puedes respirar más lento, más profundo, puedes aprender a respirar con todo el pulmón, hacerlo por la boca, o por la nariz, cuando entiendes cómo y por qué respiras.

Con los sentimientos y las emociones pasa lo mismo. No puedes elegir que sentimiento tienes, pero puedes canalizarlo de diferentes maneras.

¿Cómo?

  • Siendo conscientes de qué es lo que sentimos.
  • Aceptándolo, sin buscar culpables.
  • Localizando de dónde procede este sentimiento.
  • Comprendiéndolo.
  • Viendo que opciones tienes de reaccionar.
  • Haciéndose responsable
  • Aprendiendo la forma idónea de exteriorizarlo.

Busca dentro de ti. Perdónate. No seas el culpable, sé el responsable.
Sin prisas. Con consciencia, comprensión y compasión.


No eres culpable de sentir
tal y como no eres culpable
de respirar

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martes, 3 de marzo de 2015

Exigencia

Dicen que pensar demasiado lleva a las personas a deprimirse.

Soy una persona que piensa mucho. Y estoy de acuerdo con esa afirmación. Pero debo hacer una matización; ese dolor nos enseña algo siempre.
A veces la lección no llega en seguida, pero siempre se aprende algo.


Dicen que se vive más feliz en la ignorancia.

En esta afirmación, en cambio no estoy de acuerdo. No creo que sea más feliz el ignorante, sino que se evita momentos de tristeza y dolor. Y se priva del conocimiento que este otorga.
Creo que las personas que no piensan mucho nunca cambian. Esas personas están destinadas a vivir en un bucle repitiendo los mismos errores y morir sin haber tenido la vida que realmente deseaban en un principio.

Pensar es duro, ¿para qué lo voy a negar?
Te hace darte cuenta de las posibles consecuencias de cada una de tus acciones. De tu responsabilidad. De toda tu capacidad de hacer las cosas mal, de tu capacidad de destrucción.

Y cuando ves tu potencial para arruinarlo todo, no puedes evitarlo, comienzas a exigirte a ti mismo ser bueno. Hacer lo correcto. Ser lógico y no cometer los mismos errores estúpidos que has visto mil veces en los demás e incluso en ti mismo.
Tratas de suprimir tu egoísmo. De no cometer errores de los cuales ya conoces el resultado.

Te portas siempre lo mejor posible. E incluso, da igual el miedo que tengas, tratas de hacer lo correcto incluso cuando te duele mucho.
Haces cosas que la mayoría de la gente no se atrevería a hacer. Incluso pasando por encima de tus propios sentimientos.

Pero los demás no suelen darse cuenta de tus buenas intenciones, de tus esfuerzos.
La gente no suele apreciar el esfuerzo que hacen los demás o al menos no lo expresan.
Y al final, una parte de ti comienza a creer que no eres tan bueno realmente y que tu esfuerzo no es el suficiente.

Y nunca te sientes lo suficientemente bueno.
Siempre hay alguna exigencia imaginaria por cumplir.

Y a menudo, una de esas exigencias es no pedir demasiado a los demás.
Sabes que no se dan cuenta de las consecuencias de sus actos.

¿Por qué te exiges un mundo a ti mismo? ¿Y por qué eres tan indulgente con los demás?
¿Crees que por entender mejor las cosas, por ser consciente, mereces menos indulgencia?

¿Es peor cometer un error cuando lo entiendes o cuando ignoras por qué esto está mal?
¿Está mal sentirse decepcionado cuando los demás no ven las cosas, aunque sepas que no es su culpa?

¿Es tan malo ser vulnerable?


Gracias por el esfuerzo. 
Por ver.
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domingo, 28 de diciembre de 2014

Dejarse llevar

No sabemos que es la vida.
No hay un guión escrito, no tenemos idea de que va esto.

¿Hay un significado?
¿No hay nada?

Decía Nietzsche que sólo comprendemos aquellas preguntas que podemos responder.
Y yo creo que las únicas preguntas a las que podemos resolver son las que hablan del ahora.

¿Qué ves ahora? ¿Qué pasa ahora? ¿Qué sientes ahora? ¿Cómo eres ahora? ¿Qué crees ahora?

Esas, y demás preguntas sobre el presente son las que, si nos sinceramos con nosotros mismos, podemos resolver sin miedo a caer en la mentira. Porque tú solo conoces bien el ahora.

La memoria no es infalible, no es posible recordar a la perfección lo que ha pasado, lo que eras, lo que sentías antes.
Tampoco es posible conocer el futuro. Nadie sabe lo que le depara el tiempo y no se puede decir "de este agua no beberé".

El ahora es todo lo que tenemos.
Y es hora de dejarse llevar.

Porque tenemos un instinto.
Y quizás este instinto, esa voz interior a la que no siempre escuchamos, nos está tratando de decir algo muy importante.
A menudo la acallamos, recordando veces en las que nos hemos equivocado "por su culpa".
Pero creo que la culpa no es de la voz, sino un fallo en la interpretación. Es normal, nadie nos ha enseñado a escucharla.
No es fácil. Hay que afinar el oído para oírla. Hay aprender a entender su significado, a interpretar bien lo que trata de decirnos. Hay que relajar esas barreras y dejar que penetre en tu interior y te diga por qué está ahí, por qué ha despertado.



Que si el presente es nuestra única pertenencia, quiero disfrutarla al máximo.
Y eso sólo es posible cuando no me peleo con una parte de mi.
Cuando me escucho, cuando cojo lo que tengo y decido disfrutarlo, cuando me dejo llevar, entonces estoy más cerca de ser yo.
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sábado, 29 de noviembre de 2014

El Ritmo

Tenemos los ojos cerrados.

No vemos lo que hay delante de nuestras narices.

A veces queremos abrir los ojos.
A veces queremos seguir con los ojos cerrados, porque es cómodo.
Otras, alguien quiere abrirnos los ojos. Incluso a la fuerza.

Pero así no funciona.
Si abres los ojos a la fuerza, si los abres demasiado deprisa, la luz te dejará ciego.

Cada persona tiene su ritmo para abrir los ojos, cada uno necesita procesar las realidades de una forma diferente.
Y tú no puedes obligar a nadie (ni a ti mismo) a abrir los ojos. Puedes ayudar, dar herramientas, pero debes dejar que suceda por su por si solo.

Porque todos hemos nacido sin saber. A nadie deberían cerrarle los ojos contra su voluntad.
Y nadie debería ser obligado a abrir los ojos antes de tiempo.
Encuentra el ritmo
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