viernes, 8 de septiembre de 2017

Mi monstruo

Debajo de mi cama vive un monstruo.
Es muy ruidoso y le gusta jugar conmigo, no me deja dormir por las noches, pero de día no se queda tranquilo tampoco.
Me suele acompañar a todas partes, aunque es tímido y se esconde cuando estoy con gente.

Es más bien pequeñito, pero pesa mucho y le gusta subirse a mi hombro a desequilibrarme y susurrarme cosas.
Yo intento quitármelo de encima, pero se engancha en mi pelo y, aunque logre quitármelo, es muy persistente y vuelve a subirse en cuanto me descuido.

Le gusta hurgar en las heridas y canturrear en bucle. Detesta la tranquilidad y no entiende el significado de la palabra paz. Sólo quiere divertirse a mi costa.

A veces logro ignorarlo, pero siempre se inventa una nueva forma de desquiciarme. 
Sabe muy bien dónde duele, pero también conoce muy bien lo que me gusta y sabe perfectamente cómo convencerme de que haga lo que él quiere.

Porque, aunque sea un monstruo, tiene mucho encanto y es muy inteligente e ingenioso.
Pero a mi no me engaña. Es perturbador y su única intención es absorber mi energía.

Hay veces que me gana por agotamiento y simplemente le dejo ahí. Y entonces lo único que puedo hacer es coger fuerzas, quitármelo de encima y esperar a que un día aprenda la lección y se canse de jugar conmigo.



Otro día, otra lucha.
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miércoles, 30 de agosto de 2017

Belleza

"¡Qué guapa eres! ¡Preciosa!"

¿Por qué ser guapo es un cumplido?

Ser guapo no es mérito de nadie. Es tu genética, no la elegiste. Incluso aunque te hayas esculpido un cuerpo a base de dietas y ejercicio, hay una parte correspondiente a la genética que no es mérito tuyo (aún así, me refiero sobre todo a las caras bonitas).

Es lógico que apreciemos el atractivo de los demás, porque estamos predispuestos a ello, pero, ¿realmente es algo que felicitarle a alguien?

"Felicidades, tus padres eligieron una pareja atractiva de la que salió una buena mezcla genética"

Suena absurdo. Pero más importante aún, ¿es bueno para nosotros?
Si la belleza es algo que de primeras uno no elige, pero es tan importante para los demás, al final sólo nos quedaría intentar acabar con nuestros defectos. Y es complicado, caro y probablemente insuficiente porque siempre va ha haber otro defecto más a corregir.

Es bien sabido que la gente que se obsesiona con su belleza nunca tiene suficiente.

Para más inri, existe el llamado "Efecto halo" por el que presuponemos mejores cualidades a la gente guapa sólo por el hecho de serlo y por lo tanto a menudo la tratamos mejor.

¿A caso podemos no fijarnos en la belleza de los demás?
Yo creo que no.

Entre que estamos predispuestos y la sociedad no hace más que hacer hincapié en ello, es realmente complicado.
Pero hay algo que sí que podemos hacer: Mirar más allá. Ser conscientes.

Nadie tiene la culpa de no ser guapo. Ni tampoco la responsabilidad de serlo.

Somos mucho más que eso.


No quiero que me miren, quiero que me vean.
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lunes, 31 de julio de 2017

Seize the day vol. II

El mundo seguirá cuando no estemos.
El mundo seguirá cuando nos vayamos.
El mundo seguirá aunque nos quedemos.
Así que no esperemos, vivamos.

Las horas pasarán aunque no las contemos.
Los trenes saldrán aunque no los cojamos.
El ruido sonará aunque nos callemos.
Así que no escapemos, sintamos.

El Sol saldrá aunque no nos despertemos
El agua correrá aunque la retengamos
Los actos serán aunque los olvidemos
Así que recuérdalo, aquí estamos.



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martes, 20 de junio de 2017

El fracaso

Por mucho que algunos se empeñen en decir lo contrario, hay personas que fracasan más a menudo que otras.

Algunas personas están acostumbradas a que las cosas salgan bien. 
Tan acostumbradas están a que las cosas salgan bien, que de hecho creen que van a salir bien, y cuando algo sale mal, les duele, pero no dejan una marca indeleble en ellas.

Pero para aquellos que están acostumbrados a lidiar con el fracaso continuo no es así. 

No se sorprenden, ya se lo esperaban. Podría parecer que les da igual, pero no es eso. Es simplemente que si se desmoronaran cada vez que fracasan nunca estarían contentos, nunca tendrían un momento de paz ...nuestro cuerpo nos defiende como puede...
Pero a quienes acostumbran a fallar, a diferencia de aquellos cuyos fracasos son méramente anecdóticos, sí que tienen una marca. Una marca indeleble.

Gota a gota, la piedra desgasta la roca.

Esta marca está en forma de etiqueta. FRACASADO.
Te lo dicen los demás, te lo dan a entender, y al final, tú mismo lo acabas creyendo también.

Sí, se puede vivir con esa etiqueta, nuestros cuerpos aguantan como pueden e inventan formas de sobrellevarlo.

Hay quienes no aceptan lo que sienten y fingen que todo está bien.
Hay quienes lo intentan, a veces con esperanza, otras con escepticismo.
Hay quienes se rinden y simplemente, se dejan llevar no les culpo.

Pero todos ellos tienen una cosa en común: una mochila muy pesada y un largo y duro camino por delante.


Y tú puedes ayudar.

Procura no poner más obstáculos delante.
No destruyas a quien ya está magullado. Empatiza.

Nadie falla porque quiera hacerlo, sino porque no sabe o no puede.

Ten paciencia, los cambios no se producen en un día.
Aparta cuando no puedas aportar.



Y sobre todo, no le digas nunca a alguien que no lo está intentando lo suficiente porque tú no tienes ni idea de cuanto lo está intentando, ni de cuantos recursos dispone.
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