lunes, 1 de junio de 2020

(In)Mundo

A veces me cuesta vivir en este mundo.

Me cuesta levantarme y saber que tantos no lo hacen, o lo hacen para sufrir.
Me cuesta saber que hay maldad en el mundo y que está en todas partes. Que incluso yo soy susceptible a la maldad.

Me cuesta entenderlo todo. Bueno, no es que me cueste, es que no lo entiendo.

Soy parte de este mundo y el mundo es parte de mi, ¿cómo no sentir tristeza pensando en el sufrimiento ajeno? En esas vidas que no merecen la pena porque son dolor y no hay forma de volver atrás.

Deseo comprender al resto, lo difícil que es ser en sus cuerpos. Quiero ser mejor persona. Pero no sé.
Tengo todo por mejorar. Todo.

Y aún así, es posible que mejorar no signifique nada, que la gotita que puedo aportar no signifique absolutamente nada y las cosas sean iguales o peores.

Claro que quiero cambiar el mundo. Pero me siento inútil.

Ojalá ser increíble y poder hacer algo bueno por el mundo.

Espero no rendirme jamás, no abandonar, no hartarme.
Espero dar todo lo que sea capaz de dar.

O no ser yo quien lo cambie, pero que el mundo cambie.

No necesito ser yo.

Sólo quiero un mundo mejor.
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