lunes, 27 de julio de 2015

Eres único

Eres único.

Nadie y absolutamente nadie es como tú.
Da igual que tengas hermanos gemelos, da igual que seas muy parecido a otra persona. No hay nadie como tú.

Tú tienes circunstancias que nadie más tiene.
Vives en un lugar y en una época.
Conoces un conjunto único de personas.
Tienes unos determinados genes.
Te han pasado muchas cosas.
Y nadie comparte todo eso contigo.

Todas esas cosas han ido amueblando tu cabeza.
Son las que forman tu personalidad, tus recuerdos, tus gustos e ilusiones.

Eres original, en su sentido más puro.

Aunque, quizás tú no te sientas así. Quizás no te sientes único.
Quizás te sientas raro, en vez de sentirte especial.
Pocas personas son las que se sienten bien siendo cómo son.

Y todas esas personas, que no se gustan a si mismas, a menudo, tratan simplemente ser normales. Porque ser diferente en este mundo es difícil. Es normal.

Pero... ¿se puede ser feliz pretendiendo ser alguien que no eres?
No tengo un estudio que lo demuestre, pero sospecho que no.

Tal vez no te pueda dar todas las respuestas, pero te doy un consejo: cree en tu autenticidad.

Deja que te guste lo que te gusta. Odia lo que odies.
Cambia de opinión cuando tu cuerpo te diga que no tenías razón.
No cierres los ojos ante lo que eres.

Sólo tienes una vida, no la malgastes siendo alguien que no eres.




"-No es el rostro, sino tus expresiones.
No es la voz, sino lo que dices.
No es como te sienta ese cuerpo, sino las cosas que haces con él.
Eres tú la que es hermosa."

The host
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viernes, 17 de julio de 2015

Tú lo vales

Como ya sabréis, los que conozcáis este blog, reflexiono mucho, y sobretodo, reflexiono sobre el Amor. Y en mi regreso, no iba a ser menos.

Se dice que hay dos emociones básicas de las que surgen o derivan todo el resto.
Estas dos emociones son el Amor y el Miedo.

Del Miedo, surge la ira, la tristeza, el rechazo, la envidia, el odio... en general, las emociones negativas.
El Amor es más complicado, pues no hay un consenso claro sobre qué es el Amor.

Tendría sentido que si el Miedo produce emociones negativas, el Amor produzca positivas.

Pero no suele ser así de fácil.
"¿Y por qué?"
Porque hay un error de concepto: confundir las Emociones con los Sentimientos.

Los Sentimientos y las Emociones no son lo mismo, pues los Sentimientos son más duraderos, pero las Emociones, aunque más cortas, son más intensas.

Os voy a poner un ejemplo: "María y Jorge se ven por primera vez. Se gustan. Comienzan a hablar, se gustan mucho, y después de unos días, deciden ponerse a salir, convencidos de que se han enamorado. Pero comienza a pasar el tiempo y María se deshincha, y "ya no quiere" a Jorge. Le deja y él está destrozado, la quiere más que nunca"

Seguro que os suena esta historia. Y más de uno habrá preguntado "¿Por qué María ya no quiere a Jorge?"

La respuesta es simple: porque nunca le ha querido.
Lo que María y Jorge sentían eran Emociones, no Sentimientos. Eran algo pasajero.
Y es que ninguno de los dos se conocían lo suficiente para enamorarse. No sabían lo suficiente el uno del otro.

"Pero Mir, espera un momento, ¿y entonces por qué Jorge sigue queriendo a María?"

No la quiere. Lo que a Jorge le sucede es que, al ser María la primera en darse cuenta de ese detalle y rechazarle, a él le ha pasado algo muy habitual: se ha colgado de ella.

Y es que el Amor es como un balancín en el que dos niños se encuentran jugando. Es divertido jugar dos, pero si uno se va de golpe, deja al otro colgado.


Quizás la lección sea "Antes de subirte al balancín, conoce a la persona lo suficiente para saber si va dejarte tirado a la primera de cambio" y para saber que tú no vas a dejarla tirada.

"¿Y cómo puedo conocer bien a alguien y saber si merece la pena?"

Recordando siempre que TÚ LO VALES.
Mereces a alguien que te respete. Mereces tener lo que quieres de otra persona.
Y si conoces a alguien y te gusta, pero no te puede dar lo que necesitas, deberías pensar si merece la pena.
Porque en este balancín, tu amor tiene que pesar lo mismo que el suyo para que funcione.

Y aunque aprender la lección a veces requiera tropezar mil veces con la misma piedra, lo que no te mata te hace más fuerte y mañana aprenderás.
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domingo, 5 de abril de 2015

Sentir

Sentir es como respirar, no puedes controlarlo.*

Son reacciones químicas que suceden dentro de ti. Tú no las controlas.
Puedes sentir dolor, ira, deseo, cansancio, tristeza, euforia, frío... incluso sentimientos más complejos, Pero no los eliges. No puedes, sencillamente.

Las personas a menudo se avergüenzan de sus sentimientos, de sus deseos, de sus pensamientos. También hay quienes se avergüenzan de avergonzarse de estos.

No tienes la culpa.

*Sentir es como respirar, no puedes elegir no hacerlo sin que eso te haga daño, incluso te mate. Pero puedes tratar de hacerlo a tu manera. 
Puedes respirar más lento, más profundo, puedes aprender a respirar con todo el pulmón, hacerlo por la boca, o por la nariz, cuando entiendes cómo y por qué respiras.

Con los sentimientos y las emociones pasa lo mismo. No puedes elegir que sentimiento tienes, pero puedes canalizarlo de diferentes maneras.

¿Cómo?

  • Siendo conscientes de qué es lo que sentimos.
  • Aceptándolo, sin buscar culpables.
  • Localizando de dónde procede este sentimiento.
  • Comprendiéndolo.
  • Viendo que opciones tienes de reaccionar.
  • Haciéndose responsable
  • Aprendiendo la forma idónea de exteriorizarlo.

Busca dentro de ti. Perdónate. No seas el culpable, sé el responsable.
Sin prisas. Con consciencia, comprensión y compasión.


No eres culpable de sentir
tal y como no eres culpable
de respirar

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martes, 3 de marzo de 2015

Exigencia

Dicen que pensar demasiado lleva a las personas a deprimirse.

Soy una persona que piensa mucho. Y estoy de acuerdo con esa afirmación. Pero debo hacer una matización; ese dolor nos enseña algo siempre.
A veces la lección no llega en seguida, pero siempre se aprende algo.


Dicen que se vive más feliz en la ignorancia.

En esta afirmación, en cambio no estoy de acuerdo. No creo que sea más feliz el ignorante, sino que se evita momentos de tristeza y dolor. Y se priva del conocimiento que este otorga.
Creo que las personas que no piensan mucho nunca cambian. Esas personas están destinadas a vivir en un bucle repitiendo los mismos errores y morir sin haber tenido la vida que realmente deseaban en un principio.

Pensar es duro, ¿para qué lo voy a negar?
Te hace darte cuenta de las posibles consecuencias de cada una de tus acciones. De tu responsabilidad. De toda tu capacidad de hacer las cosas mal, de tu capacidad de destrucción.

Y cuando ves tu potencial para arruinarlo todo, no puedes evitarlo, comienzas a exigirte a ti mismo ser bueno. Hacer lo correcto. Ser lógico y no cometer los mismos errores estúpidos que has visto mil veces en los demás e incluso en ti mismo.
Tratas de suprimir tu egoísmo. De no cometer errores de los cuales ya conoces el resultado.

Te portas siempre lo mejor posible. E incluso, da igual el miedo que tengas, tratas de hacer lo correcto incluso cuando te duele mucho.
Haces cosas que la mayoría de la gente no se atrevería a hacer. Incluso pasando por encima de tus propios sentimientos.

Pero los demás no suelen darse cuenta de tus buenas intenciones, de tus esfuerzos.
La gente no suele apreciar el esfuerzo que hacen los demás o al menos no lo expresan.
Y al final, una parte de ti comienza a creer que no eres tan bueno realmente y que tu esfuerzo no es el suficiente.

Y nunca te sientes lo suficientemente bueno.
Siempre hay alguna exigencia imaginaria por cumplir.

Y a menudo, una de esas exigencias es no pedir demasiado a los demás.
Sabes que no se dan cuenta de las consecuencias de sus actos.

¿Por qué te exiges un mundo a ti mismo? ¿Y por qué eres tan indulgente con los demás?
¿Crees que por entender mejor las cosas, por ser consciente, mereces menos indulgencia?

¿Es peor cometer un error cuando lo entiendes o cuando ignoras por qué esto está mal?
¿Está mal sentirse decepcionado cuando los demás no ven las cosas, aunque sepas que no es su culpa?

¿Es tan malo ser vulnerable?


Gracias por el esfuerzo. 
Por ver.
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